
1.- Soy incapaz de comerme un sándwich de queso si no lo parto primero por la mitad.
2.-Cuando estoy escuchando música si tengo que ponerme a hacer otra cosa primero tengo que esperar a que la canción que esté sonando acabe.
3.-No comparto el postre (normalmente… últimamente he hecho excepciones).
4.-Los cereales sólo me gustan cuando se han reblandecido y hecho una pasta con la leche, no me gustan crujientes y lo mismo me pasa con las galletas.
5.-Soy incapaz de doblar una página de un libro para señalar por dónde voy y odio la gente que lo hace.
6.-No me gusta que alguien cotilleé qué estoy leyendo (suelen hacerlo cuando es un libro superfriki de esos que los enseñas y piensan que estás perturbado) pero sin embargo siempre que veo a alguien leyendo un libro trato de cotillear cuál es doblando mi cabeza en ángulos imposibles.
7.-No suelo preguntar a los dependientes lo qué busco salvo que esté total y completamente desesperado (de hecho aunque vaya para buscar algo en concreto, si el dependiente se me acerca y me pregunta si me puede ayudar, mi respuesta va a ser: no, sólo estoy mirando).
8.-Odio la leche caliente, para prepararme el café con leche primero disuelvo la sacarina o azúcar en un dedo de agua que caliento en el microondas, añado el café soluble y la leche fría recién sacada del frigorífico. La mujer que nos limpiaba la cocina en la resi que estuve en Inglaterra flipaba con esto.
9.-Nunca llevo nada de ropa, gafas o demás que tengan la marca puesta bien grande y clarita (sobre esto ya hablé una vez… ¡no soy un conductor de formula 1!).
10.-Casi siempre llevo conmigo una mochila con un libro, una libreta y mis bártulos para dibujar. El motivo es que la mayoría de mis amigos son unos tardones así que me tengo que entretener con algo mientras espero.