
Cuando era crío me nutría de los cómics de mis tíos. Recuerdo en una ocasión ojeando un tebeo de Spiderman me dio un susto de muerte. Resulta que en uno de los bocadillos de pensamiento el superhéroe se dirigía a mí, con las palabras: Querido lector... Solté el tebeo y eché a correr, de haber dispuesto de gasolina y cerillas habría convertido en cenizas dicha historieta. ¡Spiderman no sólo era consciente de que su vida no era real, si no que también era consciente de que un retaco de 5 ó 6 años cotilleaba sus devenires de vez en cuando!
Hace ya años que tengo como tradición el comprar mensualmente el cómic de Spiderman y llevo tres meses viendo las portadas de la última sagapublicada aquí (“back in black”) y pensando ¡que chulas! La saga en sí parte de un cliché típico, al bueno del hombre araña le tocan los cojones pegándole un tiro a un familiar suyo (la inmortal tía May) y se dedica a recorrer la ciudad buscando a los responsables para arrancarles la cara a tortas. Con esta excusa, decide volverse a enfundar el traje de color negro. No, no tiene nada que ver con que en los USA publicasen los tebeos al mismo tiempo que la película, es básicamente porque como está de mala hostia el rojo y azul no le combinan bien (¡un argumento tan sólido como convincente! ;-)). Para el caso, dan igual los motivos y da igual que la historia sea (al menos por ahora) la típica vendetta, y da igual porque los dibujos de Ron Garney molan y el argumento resulta entretenido. Con la pega, eso sí, de como alargan estas sagas en 5 cómics cuando lo podían contar en 2 :-(.