Mostrando entradas con la etiqueta sexo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sexo. Mostrar todas las entradas

jueves, 25 de noviembre de 2010

CORTINA DE HUMO

Corría el año 96 cuando, servidor, era un inocente pipiolo universitario tratando de decidir qué artículo de la cafetería sería el más apto para embotar un poco las arterias. No pude evitar no distraerme en el tablón de anuncios con uno en particular que tenía la palabra SEXO repetida n veces, siendo n un número que tiende al infinito. Si mirabas bien, en medio de tanta vorágine sexual, venía la frase: Ahora que he conseguido captar tu atención. Se busca compañero de piso.

En la actualidad, por lo que veo, puede ser que el artífice de dicho ingenio trabaje preparando anuncios de campañas políticas en Cataluña. Pequeño Brainstorming: La situación es un asco y encima nadie tiene ninguna idea útil para salir de ella, ¿qué se puede hacer para distraer la atención de los votantes? Sexo, oiga, que eso siempre funciona.

De todos modos, ¿a quién le va a importa nada cuando el lunes hay fútbol? ¡Qué triste es la política y qué triste es todo!

miércoles, 28 de abril de 2010

INSOMNIO

Los héroes de las películas nunca se rinden. Así era Paco. Una y otra vez caía al suelo para luego levantarse, limpiarse el polvo del pantalón y ofrecernos una sonrisa. No tuvo suerte con las mujeres, le gustaban las que no podía tener, que por lo visto eran casi todas. Se enamoraba con facilidad, o quizás no le quedaba otro remedio, siempre andaba necesitado de clavos para poder sacarse los que ya tenía incrustados en la piel.

Se cruzo conmigo cuando ya era rechazado por unas con las que ni había intentado nada, ni se lo había planteado.

- Es por el insomnio, ¿sabe?
- ¿El insomnio?
- Sí, por la noche cuando estás sólo con tus pensamientos, yo al menos, necesito pensar en alguien que me importe y desear que sea reciproco. ¡Ay! si consiguiera conciliar el sueño... ¡créame que podría pasar sin el sexo!

domingo, 28 de marzo de 2010

EL LADRÓN DE HISTORIAS

Robar, apropiarse de lo ajeno. Siempre lo he considerado feo pero por suerte para mí no creo en la propiedad. Por ello, permanezco al acecho, observando esos pequeños detalles que pocos perciben, tejiendo la historia escondida detrás, robándola sin que te des cuenta.

Un tipo elegante, pinta de ejecutivo, un traje impecable, un camal del pantalón que le traiciona, unos calcetines preciosos de Hello Kitty. Hay un susurro que sólo yo oigo:

- La próxima vez los llevaré puestos mientras lo hacemos.
- Claro, ¿por qué no? No hay nada más sexy que un hombre haciendo el amor con los calcetines puestos. Está en el Top Ten de búsquedas de Internet.
- Me estás poniendo cachondo.
- Podría hablarte del principio de incertidumbre de Heisemberg o de la dualidad onda corpúsculo de la luz y te empalmarías igualmente.
- Mmmmm, ¡corpus... culo!
¡SLAM!
- ¡Mierda! ¡Mi marido! Rápido ponte estos míos y sal por atrás.