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domingo, 23 de enero de 2011

LA TERMODINÁMICA Y DIOS

Durante un cuatrimestre tuvimos unas "divertidas" clases de Principios de Termodinámica en la facultad. Recuerdo pocas cosas del tema, ya que la materia se me antojaba un poco farragosa, pero si me acuerdo de una clase en la que hablamos acerca de la entropía. Para el que no lo sepa se trata de una variable que indica el grado de desorden (más o menos). El tema es que dicha magnitud física tiende a aumentar con el tiempo, de modo que todo cada vez está siempre más desordenado. Según mi profesora, algunos físicos estimaban que esto demostraba la existencia de un ser superior, en el cual la entropia sería cero. Apostilló también que esto eran chorradas, y que creer en la existencia de dicho ente supremo dependía más de cada uno que de una ecuación.

A pesar de lo superfluo se me quedó el tema en la memoria y... por supuesto no cayó en el examen! Esta manía que tiene mi cerebro de guardar a buen recaudo todo dato absurdo que cae en sus manos y traspapelar los importantes.

miércoles, 12 de enero de 2011

IRONÍA ENTRÓPICA

Por fin te dispones a ordenar tu habitación. Derribas la trinchera de libros, y colocas cada uno en su estante (sin ninguna lógica eso sí, lo del orden alfabético déjaselo a los bibliotecarios y a los pirados). En una bolsa, echas todos esos papeles que no tiraste “por si acaso”, a pesar de que ni tú mismo sabías a qué te referías con eso. Retirados un sinfín de trastos, descubres que el color de tu mesa es marrón y no blanco como pensabas, ¡qué cosas! Te sientes valiente, así que abres los cajones de la nostalgia, te encuentras con entradas de conciertos que te sacan los colores, fotos de cuando no se veían hasta que se revelaban, postales y cartas… la mayoría facturas. Echas las facturas a la bolsa. Ya puestos, sacas brillo con la escoba y el mocho al suelo. Hale, satisfecho una parte de ti piensa que no será difícil mantenerlo así si llevas cuidado, la otra se ríe a carcajada limpia, ya que sabe que en una semana estará igual o peor.

Al día siguiente, un papelito que te hace falta ha desaparecido. La policía dice que has de esperar 48 horas para darlo por perdido, pero tú y yo sabemos que o bien está perdido en el misterioso mundo de Narnia o, probablemente, acabo ordenado junto con otros papeles importantes en la basura.