Sin embargo hay un lado oscuro de estos pequeños monstruos que no nos es mostrado en todas esas fotos cursis. Cada vez que veo a uno de esos gremlings correteando por la oficina a grito pelado, mientras sus progenitores me suspiran porque se legalice el valium para menores de 5, yo pienso: “todo pequeño infante, por mono y salado que nos parezca, lleva dentro... a un Stewie Griffing!!!”
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